YO SOY UN MANANTIAL DE GOZO

Cuando se cava un pozo muy profundo, la presión permite que el agua llegue a la superficie con gran poder. Del mismo modo, cuando nos servimos del manantial profundo del gozo divino, liberamos en nosotros un gran poder.



Fuimos creados para experimentar gozo y felicidad; somos gozosos por naturaleza. El gozo no depende de ninguna persona, condición o cosa. Así que elijo fluir con los acontecimientos de la vida asiéndome a mi fuente de gozo interno. Tomo tiempo para respirar profundamente y dirigir mi atención a mi ser interno. El fluir de la energía de vida de Dios me sustenta con un júbilo copioso. Éste me llena y se desborda hacia los demás en ondas dichosas que los bendicen.











DESCUBRIR LA TERNURA

El día en que nosotros tengamos como maestro interior al alma; y que esa misma devoción sublime que tenemos por Jesús, Buda, por el Mesías que viene o el maestro que está afuera; nosotros despertemos en nuestro interior, en el corazón. Ese día estamos entrando en el Aula del Aprendizaje. Ese día somos discípulos, nos volvemos humildes porque somos vulnerables, y ocurre algo fabuloso porque volvemos a descubrir la ternura.




La ternura es el primer paso en la vida del discipulado, sin la ternura no hay buen carácter, no hay fluidez, no hay comunicación genuina; la ternura representa la comunicación desde la totalidad. La ternura representa la entrega total, es la manifestación externa del éxtasis.

En toda manifestación de ternura, sea con tu perro, con tu mascota, con tu niño, con el viejito que muere, con el mendigo, con la vida, con la planta enferma, en toda manifestación de ternura hay una manifestación espiritual.

Donde está la ternura está el agua derramándose, está el alma fluyendo realmente. Si tú me mueves por dentro, si tú me conmueves, si tú dolor se hace dolor en mi corazón, si yo me ocupo de ti por que te presto atención y nace esa solidaridad en mi corazón, es porque existe ternura.
Y esa ternura permite que nazca aquello que en mí es permanente aquello que es negentrópico en mí, que no se deteriora, que es la infancia permanente, conciencia pura e inocente en mí. Ternura es inocencia consciente, eso es ternura. La ternura no se prepara, no se mide, no se preconcibe. La ternura surge y se derrama como un manantial, simplemente baña al otro, la ternura es total.

La ternura es el lenguaje de la infancia, pero en nosotros hay una infancia permanente, algo que se mantiene siempre inocente, esa infancia permanente es el alma. Esa es la conciencia Crística, es una conciencia universal. No está ligada a un solo personaje histórico, a un hijo único de Dios, está ligado a todos nosotros que somos hijos de Dios. Cuando esa conciencia nace del corazón, y tú puedes tener ternura, cuando puedes enternecerte en tu interior y puedes conmoverte en silencio; en ese momento empieza a nacer tu verdadera iniciación, tu comienzo espiritual.







EL AMOR DE MI VIDA SOY YO

El amor de mi vida soy yo. Y decirlo en voz alta no es ningún acto de egoísmo ni de soberbia, es una reflexión que todos deberíamos interiorizar cada día como quien empieza sus mañanas con una buena taza de café. No es egoísta quien se atiende, quien resuelve sus miedos, quien sana sus heridas, quien deja atrás lo que le hizo daño para afrontar el mañana con optimismo y resistencia. Porque si yo estoy bien, seré capaz de dar lo mejor de mí mismo a los demás. Seré capaz de ser feliz y ofrecer felicidad.






Aunque nos sorprenda, no resulta fácil llegar a este estado donde uno es capaz de amarse a sí mismo en plenitud y sin limitaciones. De algún modo, estamos casi acostumbrados a priorizar no sólo las necesidades de otros, sino que muchas veces, nos “apegamos” a cosas como si fueran nuestra única identidad: un trabajo, una casa, el dinero. Hay muchas dimensiones que van cubriéndonos capa tras capa con una coraza donde poco a poco, perdemos esa esencia que es el amor por uno mismo.

Porque nunca debemos olvidar que si tú estás bien, el mundo va bien. Si tus pensamientos, si tuse mociones no vibran con esa armonía interna que es el respeto por uno mismo, tu realidad estará distorsionada. Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello.

Lo había olvidado: el amor de mi vida soy yo

images (12)Puede que en algún momento llegarás a olvidar que el amor de tu vida eras tú, porque priorizaste demasiado a otras personas. O puede también, que nunca lo supieras, que ya desde tu infancia proyectaran sobre ti una inseguridad y unos valores donde nunca se te priorizó como persona.

Tener amor propio no es algo que se enseñe en las escuelas, en realidad, es un aspecto que las todos nosotros vamos descubriendo poco a poco como quien encuentra un arma de poder de la que nadie le había hablado antes. ¿Por qué suele ocurrir esto?

En nuestra sociedad nos educan y nos trasmiten el necesario valor de amar y respetar a los demás, lo cual es, sin duda, algo esencial.

No obstante, no es común que nos inculquen la necesidad de querernos a nosotros mismos. En ocasiones, no se ve con buenos ojos el priorizarnos, e incluso que un niño diga tenga determinadas reacciones que a veces, relacionamos con un acto de egoísmo infantil.

El amor propio, el pensar simplemente que yo soy el amor de mi vida, no es un acto de egoísmo. No desde el momento en que esta dimensión está enfocada a construir y proteger nuestra autoestima.

Nadie se quiere a sí mismo porque se considera mejor que nadie, o con mejores méritos, o con más derechos. Nos queremos para protegernos, para conocernos mejor, para que nada ni nadie nos manipule, para saber lo que queremos y lo que no.

descarga (5)El amor propio es un sentimiento que no debe avergonzarnos. Se trata no sólo de una herramienta para el bienestar interno, es mantener un equilibrio con el cual, empatizar y respetar también a los demás.

Estrategias para recordar que el amor de mi vida soy yo

Sean cuales sean las circunstancias que nos han llevado a olvidar que el pilar de nuestras vidas somos nosotros mismos, nunca es tarde para recuperar este amarre. Esta fuerza interior con la cual, volver a nuestro equilibrio para ser felices, y poder ofrecer bienestar a quienes amamos. A quienes lo merecen de verdad.

Te invitamos a tomar nota sobre una serie de aspecto sobre los cuales, reflexionar. Toma aire y piensa en ellos detenidamente, para recordar sin reparos que efectivamente, el amor de tu vida eres tú.

Mantén un diálogo interno: analiza qué aspectos y situaciones cotidianas vulneran tu autoestima, y te alejan de quien eres en realidad. Tal vez debas dejar determinadas cosas, e incluso algunas relaciones puntuales. Empatizar contigo mismo: estamos seguros de que empatizar con todo aquel que tienes ante ti. Comprendes su situación, su dolor, sus necesidades… pero ¿y las tuyas? ¿Qué te dirías a ti mismo si estuvieras ante ti?

Eres auténtico, único e irrepetible. No es un slogan, no es una frase hecha. Es una realidad que debes empezar a creer desde hoy mismo. Dispones de virtudes, características y de una esencia que te hacen único en este mundo, y por tanto, importante.

Atrévete a quererte y a dedicarte lo que mereces, porque quererte a ti mismo no es en absoluto dejar de amar a los demás. Es reconocerte y hacerte feliz, porque cuando uno empieza a ser feliz, llegan las mejores cosas de esta vida. Tomado de la Red.